Agencia Reforma
Washington D.C., Estados Unidos
Las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre dejaron un cambio en el equilibrio político de Estados Unidos, luego de que el Partido Demócrata recuperara el control del Senado y la Cámara de Representantes, además de conseguir victorias históricas en distintas gubernaturas y contiendas legislativas.
Los resultados representaron un revés para el presidente Donald Trump y su partido, que perdieron las mayorías en ambas cámaras del Congreso, en una jornada marcada por el descontento de los votantes ante el costo de vida, la guerra con Irán y las políticas de la actual administración.
Entre los resultados más destacados se encuentra la elección de Keisha Lance Bottoms como gobernadora de Georgia, quien se convertirá en la primera mujer afroamericana en gobernar uno de los estados del país. La exalcaldesa de Atlanta derrotó al republicano Rick Jackson y puso fin a más de dos décadas de gobiernos republicanos en esa entidad.
En Florida, el republicano Byron Donalds también hizo historia al convertirse en el primer gobernador afroamericano del estado, luego de vencer al demócrata David Jolly. Donalds contó con el respaldo de Trump y sucederá a Ron DeSantis.
TRIUNFOS HISTÓRICOS
La representación indígena también obtuvo avances con la victoria de Deb Haaland en Nuevo México, donde será la primera mujer indígena estadounidense en ocupar la gubernatura. Haaland, integrante del pueblo Laguna, fue secretaria del Interior durante el gobierno del expresidente Joe Biden.
En el Senado, el demócrata Chris Pappas ganó la contienda en Nuevo Hampshire y se convertirá en el primer hombre abiertamente gay en ocupar un escaño en esa Cámara. Por su parte, Peggy Flanagan ganó en Minnesota y será la primera mujer indígena estadounidense en llegar al Senado.
En Illinois, Juliana Stratton obtuvo el triunfo en la contienda senatorial, con lo que se sumará a Lisa Blunt Rochester, de Delaware, y Angela Alsobrooks, de Maryland. Por primera vez, tres mujeres afroamericanas ocuparán simultáneamente escaños en la Cámara alta.
A estos resultados se suman las victorias de Xavier Becerra en California y Gina Hinojosa en Texas, quienes se convertirán en los primeros gobernadores latinos de sus respectivos estados. Hinojosa, además, será la primera mujer latina en encabezar el gobierno texano.
REACCIONAN TRUMP Y VANCE
Tras los resultados, el vicepresidente JD Vance atribuyó las derrotas republicanas a la guerra con Irán, al considerar que el conflicto tuvo un costo político para su partido y contribuyó a que perdiera el control del Senado.
El mandatario estadounidense también reconoció que la guerra influyó en los resultados electorales, aunque defendió la decisión de mantener las operaciones militares. Asimismo, advirtió que utilizará su poder de veto si los demócratas envían a su escritorio iniciativas que considere contrarias a sus políticas.
En tanto, las derrotas generaron cuestionamientos dentro del Partido Republicano sobre el rumbo de la organización y la estrategia electoral. Entre los factores señalados por dirigentes y analistas se encuentran el encarecimiento de los combustibles y los alimentos, el costo de los servicios de salud y el desgaste de la administración federal.
PREPARAN AGENDA CONTRA TRUMP
Con el control de ambas cámaras, los demócratas se preparan para impulsar una agenda legislativa y ampliar la supervisión sobre el gobierno federal a partir de enero de 2027.
Entre sus prioridades se encuentran revisar los recortes a programas de salud, buscar la restitución de subsidios para seguros médicos, atender el costo de la vivienda y la energía, así como promover cambios a los aranceles impuestos por Trump.
También prevén realizar investigaciones sobre posibles conflictos de interés de la administración, los negocios del mandatario y de sus familiares, así como el manejo de contratos y recursos públicos.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, se convirtió en el primer afroamericano en presidir ese órgano, mientras que Chuck Schumer buscará encabezar la mayoría demócrata en el Senado.
Sin embargo, el nuevo control legislativo no garantiza que todas las propuestas puedan convertirse en ley, debido a que Trump conserva la facultad de veto presidencial y los demócratas podrían necesitar respaldo republicano para superar esa decisión.
El cambio de mayorías marcará los últimos dos años del mandato de Trump, con un Congreso que tendrá mayor capacidad para revisar las decisiones de la Casa Blanca y limitar parte de su agenda política.
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